Tropas uniformadas darán conocimiento a la población de los acontecimientos de 1808, mañana por la tarde.
Dos siglos después de la llamada a las armas a todos los burgaleses a través de un bando de la Alcaldía en el que se daba cuenta del peligro para España de la incursión napoleónica, el mensaje de nuestros munícipes volverán a resonar por las calles de Burgos, al grito de llamada a la movilización general.
El mensaje será leído en presencia del Alcalde, Javier Lacalle que acudirá a la plaza mayor para contemplar la recreación a las 18,30 horas de mañana sábado día 5 y posteriormente se llevará por diversos rincones de la ciudad para conocimiento general de la población.
El Bando que se leerá es el siguiente:
BANDO
Que la Junta de Armamento de la Ciudad y provincia de Burgos se dirige a sus leales habitantes para que con sus personas y bienes concurran a la defensa de la religión, de la patria y del Rey.
Pues estais decididos, leales burgaleses, a imitar el heroico exemplo de las demás provincias de este invencible reyno, pues que cada uno de vosotros desea emplearse de buena fe en defensa de la patria y del rey, a combatir contra los infames opresores y vengar las atroces injurias que habéis recibido de ellos por espacio de once meses, y por decirlo en pocas palabras, pues sois castellanos y Burgaleses; es decir, ejemplo de Honradez lealtad y patriotismo… ya llegó el momento de demostrarlo con obras.
Os recordamos lo mucho que habéis sufrido desde que los orgullosos Exercitos del hombre más vil, ambicioso y sanguinario pisaron este territorio, recelando de las costumbres de gentes bárbaras sin moralidad y sin religión, los gastos enormes que han desolado vuestras propiedades, el despotismo con que mandaban y disponían de vuestras casas y haciendas aun en el tiempo que se declaraban vuestros amigos.
Os recordamos las intrigas y falaces amaños con que fue arrancado nuestro amado soberano con toda la familia real del seno de sus vasallos y los estragos que han causado en su retirada sus desoladores exércitos después de su vergonzosa derrota en Bailén a pesar de que se tenían por invencibles. Muchas aldeas de estos alrededores fueron saqueadas sin humanidad, asolados sus campos y arrebatados y devorados su cosechas y sus ganados, destrozando los bandidos del Sena hasta los enseres más insignificantes de las moradas. Recordad nuestras Iglesias y Monasterios, profanados y saqueados, tirando por los suelos las sagradas formas. Y a esas inocentes doncellas en quienes con desenfrenada torpeza han saciado su brutal apetito aquellos hombres corrompidos que nada aciertan a respetar.
Todos habéis conocido al cruel napoleón, y a su hermano, que se os pintaba como el más justo y a quien a la fuerza tuvimos que proclamar rey. Y que veía con placer como sus soldados se entregaban a los más horrendos desórdenes en su presencia.
¿A qué esperáis, pues , leales burgaleses? ¿ Por qué tardáis en alistaros y tomar las armas corriendo al alcance de la Victoria que os aguarda? ¿Por qué os detenéis? Id a imitar a vuestros antiguos héroes castellanos, y no ofendáis su memoria.
¿Qué puede deteneros ¿ ¿Qué es lo que esperáis? ¿Teméis acaso la separación de vuestras madres, hermanos y amigos? No contéis con ellos si no les defendéis, porque en vuestro valor y esfuerzo fundan las esperanzas de sobrevivir. ¿Teméis el desamparo de vuestra casa? Mal podrá cuidarse si no concurrís a preservarlas de las irrupciones de los franceses. ¿Teméis los peligros? Todo es más llevadero que el pesado Yugo de la esclavitud, sobre todo si consideráis que el sanguinario Napoleón os tiene destinado el señorearse a costa de vuestra sangre y vidas, de tierras extranjeras del Norte conduciéndoos amarrados a ser víctimas desagradables de su insaciable ambición.
Corred pues intrépidos a donde os llama la voz de la patria; seguid las órdenes de vuestros jefes y despreciad siempre los mayores riesgos porque solo así podéis volver triunfantes a recibir de vuestras madres, hermanos, amigos y conciudadanos el dulce fruto de su gratitud.
Solo así se puede sostener nuestra libertad, la independencia de nuestra Patria y la pureza de nuestra religión, y solo así puede rescatarse nuestro amado monarca de las manos del pérfido opresor. Vuestra glorias y vuestros nombres serán eternos, y las más remotas generaciones os alabarán sin cesar.
Ea pues Burgaleses acudid a la defensa y procurad cada uno aventajar en lo posible a todos los demás en la defensa de nuestro suelo,
Acudid con nosotros a combatir codo con codo en el bosque de Gamonal y mañana será un día por siempre recordado entre los futuros habitantes de esta ciudad.
En Burgos y Noviembre 9 de 1808.
La junta de Armamento de la ciudad y provincia de Burgos.